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Título: New Pompey

Autor: Horacio Convertini

Editorial:  Del nuevo extremo

Paginas: 158

ISBN: 9788494461613

 

El pasado viene a tocar la puerta de la forma más inoportuna, pero en el momento más necesario. Adentro de esa casa en el barrio de Pompeya -barrio de tangos y de machos- se encuentra Carlos, Cali, a solas con los fantasmas de sus muertos y el peso de una relación que agoniza, a la espera de sumarse a su lista de fracasos.

En una Argentina en plena crisis económica del año 2001, Horacion Convertini nos presenta a Cali, un escritor que se ve obligado a volver a la casa donde creció, ahora vacía por la reciente muerte de su madre, y que deberá enfrentarse a todo lo que decidió dejar atrás cuando opto por escapar del barrio para mudarse con José. Decepción, amor, amistad,  son algunas de las cosas que esconde esta historia que comienza en una familia que no funciono y en una amistad que,  a pesar de ser puesta a prueba, incluso armas mediante, se sobrepone al paso del tiempo, a las diferencias y los secretos a voces.

Con escenarios de barrio que a todos nos resultaran familiares el autor nos presenta una historia de personajes muy bien delineados, con personalidades que se encuentra, chocan y se complementan. Un padre que no puede aceptar la homosexualidad de su hijo. Una madre que  sufre como propio el fracaso de su hijo. Un amigo que quiere, que protege a su forma, la única forma que el barrio conoce.

New Pompey es una novela corta, no tanto por su extensión, sino por la facilidad con la cual avanzamos de capitulo en capitulo. La narración en primera persona, nos introduce de lleno en la intimidad del protagonista que nos deja ver sus miedos y sus resignaciones a medida que avanza la historia y que el pasado se convierte en un disparador para un último acto de sometimiento.

La historia de New Pompey es la historia de lo que pasa cuando todo lo que debería haber sido -un macho a la antigua, un prestigioso doctor- no es, y de cómo la libertad se funde con la soledad cuando los dominantes ya no están y somos -para bien y para mal- dueños de nuestro destino.